De cada situación que nos ocurre cada día, podemos y debemos aprender algo nuevo. La Biblia tiene enseñanzas milenarias, tan vigentes hoy, como muchos postulados de la filosofía griega o romana.
No soltamos las circunstancias al vacío, las soltamos en Alguien. Y ese alguien es Dios. Ese es quizás el paso más importante que la fe añade a esta sabiduría antigua: aprender a soltar no para no sentir nada, sino para descansar en quien sí tiene el control.
“Había leído que yo era que yo era un hombre honrado, trabajador asiduo, incansable, fiel a la casa que me empleaba, querido por todos y compasivo con las desagracias ajenas, para el abogado, yo era un hijo modelo que había sostenido a su madre, tanto como había podido.” (Albert Camus 1913-1960, novela “El Extranjero”)
El pasado no nos define. Tampoco puede impedirnos avanzar. Dios borra nuestro pasado por GRACIA y nos ofrece la posibilidad de emprender una nueva vida.
Es hora de emprender una nueva vida. Soltar aquello que nos impide avanzar. Es posible, no en nuestras fuerzas, sino en las que provienen de Dios. Es hora de comenzar el proceso.
Millares de personas a lo largo de la historia, han caído en la trampa de las preocupaciones que les roban su paz interior. Sin embargo, sí hay un camino para superar la angustia, la depresión y la desesperanza.