
Una lección sencilla pero potente contenida en un manual para vivir. No es nuevo, sino muy antiguo. Pero encierra profundas enseñanzas.
Lo dijo el filósofo griego Epícteto (55-135 d.C.):
… si tú tienes, a lo que te pertenece, como propio y, a lo ajeno como de otro; nunca, nadie, te forzará a hacer lo que no quieres ni te impedirá hacer lo que quieres. No increparás a nadie, ni acusarás a persona alguna; no harás ni la más pequeña cosa, que no desees; nadie, entonces, te hará mal alguno, y no tendrás enemigos, pues nada aceptarás que te sea perjudicial.
Solo podemos cambiar aquello que depende de nosotros.
Lo que no, lo soltamos, lo dejamos ir.
No estallaremos en ira si toca hacer fila en un banco o en un supermercado.
O si hay un tráfico intenso.
Si no depende de nosotros, lo dejamos ir.
Si alguien nos detesta, simplemente por que sí, no sentiremos rabia ni resentimiento.
No depende de usted ni de mí el que nos quieran.
Igual si no nos va bien en un negocio. Simplemente perdimos y aprendemos la lección.
La próxima vez entregaremos esos planes y proyectos en manos de Dios (Salmo 37:5)
¿Qué nos enseña la Biblia? Que no podemos seguir atados al pasado.
Soltar y avanzar.
El profeta Isaías escribió:
"Olviden lo que pasó, no piensen más en ello. Voy a hacer algo nuevo" (Isaías 43:18-19)
Y el apóstol Pablo compartió su secreto para no vivir atado en el pasado:
"Olvido lo que queda atrás y me esfuerzo por alcanzar lo que está delante"(Filipenses 3:13-14)
Hoy es el día de soltar para avanzar.
Y si se nos dificulta, prendernos de la mano de Dios.
Él nos ayuda en el proceso, en el paso a paso.
Hoy es el día para acogernos a su gracia y emprender el viaje hacia el cambio y crecimiento.
© Fernando Alexis Jiménez - @FamiliasSólidas
