En medio de los problemas de la cotidianidad, de la incertidumbre que nos produce movernos en una sociedad sin principios ni valores, de la falta de amor que abunda por doquiera, si algo necesitamos es la luz de Dios para saber qué pasos apropiados dar.

Pensar y actuar bajo una brújula moral oportuna y acertada, que nos ayude a crecer diariamente en todas las áreas y, de paso, agregue valor a la vida de otras personas.
Permítame ilustrarlo de una manera sencilla y práctica.
La escena es real.
En el restaurante poco iluminado, la camarera tomó el pedido de una pareja de esposos que estaba en la mesa contigua, con expresión solemne. Pero luego, un cliente le regaló un bolígrafo con una pequeña linterna incorporada.
Le dijo que era para que pudiera «ver en la oscuridad».
Su rostro se iluminó y su actitud cambió para reflejar alegría.
Cuando se fue de la mesa, el hombre sonrió mientras susurraba: «Creo que se animó cuando le di ese pequeño lapicero que le permite tomar notas, aun cuando esté escuro.», dijo.
El don divino de la luz sin duda ilumina nuestros días.
Jesús es nuestra luz suprema.
En la Palabra leemos:
«… la luz [que] vino al mundo» para salvar al mundo (Juan 3:16-19).
Dios nos dio este regalo, a nuestro Salvador Jesucristo, porque nos ama y quiere relacionarse con nosotros.
No porque lo merezcamos, sino por GRACIA.
Cuando recibimos a Cristo como nuestro Salvador, nuestros pecados son perdonados y experimentamos la comunión con Él.
Jesús ocupó nuestro lugar en la cruz y con su sangre preciosa limpió nuestra maldad de ayer y de hoy.
El Señor Jesús ilumina nuestras vidas por toda la eternidad.
Él dijo:
«Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida» (Juan 8:12).
Como creyentes en Jesucristo, somos «la luz del mundo» (Mateo 5:14).
Cuando recibimos el don que Dios nos dio a través de Cristo, podemos caminar en su luz y dejar que «alumbre [nuestra] luz delante de los hombres» (Mateo 5: 16).
Con Él como nuestra fuente de luz, podemos brillar hoy para Su gloria. ¿De qué manera? Avanzando en el proceso de transformación en lo que pensamos, decimos y hacemos.
Una vida cristiana de testimonio, que impacta a quienes nos rodean.
Ábrale hoy las puertas de su corazón a Jesucristo.
@ElCafecitoconDios

Fernando Alexis Jiménez es periodista, escritor y teólogo. Sirve a Dios en la Misión Edificando Familias Sólidas y, desde el 2016, dirige el Instituto Bíblico Ministerial.
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