- Fernando Alexis Jiménez
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Elecciones sí, pero en paz
Un proceso para la escogencia de Presidente en Colombia no se puede convertir en el motivo para atizar odios contra quienes profesan ideas de izquierda.

Desconozco si era demócrata, buen amigo o algo apendejado. O una conjunción de las tres apreciaciones. Me refiero a mi abuelo Rogerio, durante la época de la violencia. Los tiempos aciagos en los que Cachimbal dejó de ser un corregimiento tranquilo de Vijes, para convertirse en epicentro de terror por cuenta de la chusma
Las instrucciones de sacar de sus tierras a los rojos, así fuera a sangre y fuego, provenían del pájaro tulueño, León María Lozano, y los godos de mi tierra, fieles a la doctrina conservadora de la época, cumplían la misión como si fuera un dogma del que dependiera su salvación eterna.
Mi abuelo jugaba un papel importante. Les advertía a los liberales, sus amigos de siempre, que iban a atentar contra sus vidas. Y salían a tiempo. Y era él mismo quien, clandestinamente, les anunciaba que las aguas estaban tranquilas y que podían regresar.
Por eso digo que algo tal vez apendejado, porque arriesgaba su vida; pero buen amigo porque lo hacía por los vecinos de siempre y, demócrata, porque estaba convencido que liberales y conservadores podían convivir en el mismo espacio.
Pasado el tiempo, mi abuela Mélida lavaba con dedicación la camisa azul que el viejo lucía el día de las elecciones e, igual, doña Genoveva Prado ponía a secar la prenda roja de su marido.
Los dos hombres se encontraban el día de las votaciones gritando, a su turno, viva el partido conservador, y el otro, viva el partido liberal. Pero después de las cinco de la tarde se sentaban juntos a beber aguardiente o cerveza en la fonda La Economía, propiedad de don Jacinto, el eterno masón del caserío cuyas lecturas muchos consideraban sacrílegas.
Era otra época, en la que se respetaba la decisión del otro, así fuera contraria y los partidos eran doctrinarios, con una ideología específica que movía a los seguidores.
Eran también los tiempos en los que las elecciones transcurrían en paz y nadie ofendía a quien pensara distinto.
@CrónicasdeMacondo